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Bariloche
Provincia de Río Negro
- Argentina
Patagonia “for export”
San Carlos de Bariloche es una ciudad que se encuentra a 1650 km de la Ciudad de Buenos Aires, en la Patagonia Argentina y junto a la Cordillera de los Andes. Se trata de una ciudad a la que tradicionalmente viajan los estudiantes de nivel medio que egresan (de aproximadamente 18 años de edad), los cuales normalmente copaban toda la ciudad. Sin embargo desde que se devaluó la moneda argentina, en enero de 2002, lo que se observa es una enorme cantidad de turistas extranjeros, principalmente de Brasil. En muchos comercios hablan (o al menos intentan hablar) portugués y también me llamó la atención encontrar muchos carteles en ese idioma. Esto me hizo recordar a la playa de Canasvieiras en Florianópolis, pero a la inversa, porque allá hay carteles en español por todos lados. El traslado lo realicé en ómnibus, ya que en avión estaba todo agotado para la fecha de mi viaje. Una cosa curiosa respecto a las empresas de aviación es que a los turistas argentinos les cobran una tarifa preferencial, pero si es extranjero (aunque sea de un país con una moneda tan devaluada como la Argentina, como es el caso de Brasil) el costo se duplica. Al menos esas fueron las condiciones cuando viajé. El viaje en ómnibus fue muy bueno. Realmente es recomendable la empresa Vía Bariloche, porque además de tener buenas unidades tienen bien planeada la dinámica del viaje para que las 18 horas en la ruta no resulten tan largas. El servicio incluye merienda, cena, desayuno y tres películas, con lo cual el viaje se hace bastante soportable. Desde Buenos Aires contraté el alquiler de un auto, lo que resultó adecuado desde el primer momento que llegamos a Bariloche, ya que llovía en la ciudad. Realmente se consiguen precios muy bajos y es muy recomendable disponer de un auto para ganar libertad de acción. Manejar en la nieve era uno de mis temores, pero en realidad no presenta mayores inconvenientes. Sólo hay que tener cuidado para no realizar maniobras bruscas. La hostería donde nos alojamos es más que recomendable: tiene una vista impresionante, ambientes muy amplios y hasta una pequeña cocina incluida. También tiene una piscina con parte en el interior y parte en el exterior del hotel, con un vidrio que la separa y para pasar de un lado al otro hay que nadar debajo del mismo. Bariloche en invierno es una ciudad extremadamente fría para mi gusto y por más vestimenta que haya usado, siempre sentí un poco de frío. Por eso aconsejo llevar mucha, pero mucha ropa y si es térmica, mucho mejor. Al margen del frío la naturaleza del lugar es impactante. Cada foto es una postal de una belleza descomunal.
Actividades para realizar:
Cerro Catedral Nunca había esquiado así que ésta fue mi oportunidad para tener mi primera experiencia. La ropa adecuada se puede alquilar en el centro ya que es más barato que en el cerro y está lleno de tiendas que la ofrecen. El equipo de ski es mejor alquilarlo en el propio cerro, para no tener que transportarlo en el auto. Decidí ir al Cerro Catedral a probar suerte, un día después de una gran nevada. El lugar es muy lindo y hay una gran infraestructura, pero a pesar de ir en temporada “intermedia”, es carísimo. Tomé dos horas de clases de ski con un instructor y la verdad que resultaron bastante útiles. Me sirvieron para pasar la tarde practicando y rodando cuesta abajo por las laderas llenas de nieve. Según me dijeron, para comenzar a disfrutar plenamente el ski hay que realizarlo al menos 4 o 5 veces. Creo que el balance de la experiencia fue positivo, aunque yo soy un bicho de sol y playa.
Playa Bonita El hotel donde me hospedé se encuentra en Playa Bonita. Realmente es un lugar que vale la pena conocer por su belleza natural.
Circuito chico Es un paseo interesante, los paisajes son bellísimos, pero hay que andar bien abrigados porque al bajar del auto y cerca del lago hace mucho, mucho frío. En el trayecto se pasa por el Hotel Llao Llao que es realmente impactante por su construcción y por el marco de la cordillera detrás.
Centro cívico El centro cívico es el corazón de Bariloche y una de las postales típicas. Es un lugar muy lindo, que por suerte no se ve opacado por las tribus de estudiantes que merodean el lugar. Hay un monumento en reconocimiento al Gral. Julio Argentino Roca y, dicho sea de paso, escuché guías turísticos del lugar hablando despectivamente de Roca y refiriéndose a él como “un asesino”, por su conquista del desierto. Realmente la estupidez humana no tiene límites. Cuestionar a uno de los mayores estadistas del país, responsable en gran medida de llevar la nación hacia la modernidad y desarrollo a fines del siglo XIX, es algo increíble. Es un claro exponente de un pueblo autista y desconectado de la realidad atacar a su gente valiosa y reivindicar aquella que no lo es. Parecería que los malones de los indios y la gente que asesinaron al sur de la provincia de Buenos Aires nunca existieron y que Roca fue a matar indios como divertimento y no para liberar y asegurar territorio nacional. En el piso de la plaza hay “unas manchas blancas” (un círculo con pañuelos de madres de Plaza de Mayo), lo cual además de antiestético me parece fuera de lugar. Las organizaciones afines al terrorismo deberían usar los canales tradicionales para hacer política sin tomar o dañar espacios públicos como en este caso. A unas cuadras del centro cívico hay una feria artesanal bastante grande. Personalmente no me gustan las cosas que se venden, pero si te gustan las artesanías…
Cerro Leones Este un lugar bastante particular, fuera del circuito tradicional. Se trata de unas cavernas donde antiguamente se protegían los indios tehuelches oriundos de la zona. En total son 3 cavernas y hay que pagar para poder recorrerlas. Te acompaña un guía que te cuenta historias de los indios. Lo más interesante es que al final de la última caverna hay un paso muy pequeño (si tenés claustrofobia definitivamente no podés pasar) que te conduce a una caverna en el interior de la montaña que tiene un lago. También se pueden ver algunas tenues pinturas rupestres. El paseo no es nada espectacular, es un poco escaso, pero al menos se puede pasar el rato. Observen en una de las fotos cómo se puede ver el perfil de una persona generado por la erosión del viento en la roca.
Villa la Angostura Esta ciudad se encuentra a 70 km. de Bariloche. Realmente el viaje en sí desde Bariloche justifica la salida. Manejar al lado del lago Nahuel Huapi es un placer indescriptible y aunque no te guste Villa la Angostura ya se justifica ir por el paseo. Sólo estuve durante el día en la ciudad, de modo que mucho no pude conocer. Es un pueblito bastante pintoresco. Uno de los lugares con una vista imponente de la Cordillera de los Andes es el muelle de la ciudad. En la entrada de Villa la Angostura está Puerto Manzano, que es un lugar realmente muy lindo y también tienen un centro de ski llamado Cerro Bayo.
Qué comer: Uno de los platos típicos y realmente delicioso es la trucha, personalmente considero que a la provenzal es algo sublime. Está lleno de restaurantes que las ofrecen (Jauja, uno de los que conocí) y los precios son en general adecuados en todo lo que se refiere a gastronomía. También se come jabalí y ciervo, pero no probé esas carnes. Para la tarde, ir a Abuela Goye es una buena opción. Es un lugar tan agradable como el local que tienen en Cariló (aunque este último es mejor), dónde se puede degustar chocolate, merendar y pasar un buen rato. Es tradicional llevar como souvenir de Bariloche chocolate. En el centro está lleno de locales que lo venden en todas sus formas, colores y sabores.
Lo que no podés dejar de hacer: El refugio Lynch en el Cerro Catedral es imperdible. No dejes de tomar una cerveza artesanal ahumada negra. Probé una de la marca “El Bolsón”, que está buenísima. Y por supuesto no dejes de comer trucha, que es una cosa deliciosa. Creo que hay muchas cosas imperdibles, incluso algunas que yo me perdí por falta de tiempo. Otras resultan absolutamente inolvidables, como tomar el té mirando caer la nieve por la ventana en una tarde apacible.
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