Aprovechando los días que estuve por la costa atlántica, decidí pasar un día en Playa Querandí, la segunda playa oficial naturista (nudista) de Argentina. La primera y más importante continúa siendo Playa Escondida en Mar del Plata.

Esta playa se encuentra al sur de Mar Azul, cerca de Mar de las Pampas y Villa Gesell (en el mapa más abajo pueden ver la ubicación exacta del acceso desde la ruta 11). Se puede llegar de dos modos, por la playa o por el mencionado punto de acceso. Sin una 4×4 no recomiendo ir por la playa.

Desde la ruta el acceso puede ser algo complicado ya que no hay rotonda, ni segundo carril, ni banquina asfaltada. Llegando desde el norte, lo mejor es parar en la banquina, esperar el momento indicado y cruzar la ruta con mucha cautela. Desde el sur es más simple, sólo hay que reducir la velocidad y salir a la derecha.

Inmediatamente se aproximará alguien para cobrarnos el estacionamiento/ingreso, ya que la calle que utilizaremos es privada.  Luego de pagar y recibir la correspondiente factura (las dos veces que fui me dieron factura, algo muy poco común en este tipo de casos) recorreremos un camino de arena, que está en buenas condiciones y es seguro para cualquier tipo de auto.

Llegaremos al final del camino, donde podremos estacionar el auto y deberemos caminar unos cientos de metros para llegar a la playa, primero por dunas con arena seca y luego por arena húmeda muy firme.

Ya había visitado Playa Querandí hace un par de años y me gustó en aquel momento, ahora la encontré un poco más alicaída. Según recuerdo haber leído, la municipalidad en principio les había quitado la autorización, aunque luego se la otorgó nuevamente. Sé que trabajan duramente y ad honorem para sostener el espacio.

Se trata de un sector, claramente delimitado, donde está permitida la practica naturista, y el nudismo opcional.

El día que fui había mucho viento, seguramente por eso había poca gente. Sólo 4 o 5 camionetas 4×4 y algunas carpas y sombrillas.

Este lugar es de naturismo familiar, de hecho, había una familia con hijos pequeños.

Cuando visité la Playa Querandí, hace un tiempo, habían construido una barrera visual hecha con madera y juncos secos. Quedaba muy bien y era muy útil. Evidentemente la dureza del clima del lugar sólo dejó en pie la estructura, que sirve para delimitar la playa, pero no como barrera.

Entre la playa y las dunas hay mucho movimiento de autos, camionetas, cuatriciclos, etc., parece una calle. Permanentemente se ve pasar curiosos, tanto desde los autos, como caminando por la playa. El caso más extremo que vi fue el de un señor que, junto con su esposa, estacionaron su camioneta justo al límite de la playa, pero estando del lado textil. Y eso que la playa es realmente muy amplia…

Muchas personas con prejuicios, pero con curiosidad, se acercan caminando, pero no se animan a participar. Sin dudas serían muy bienvenidos y disfrutarían de la experiencia.

La filosofía del lugar es disfrutar de un ambiente familiar, estando en armonía con la naturaleza. No se trata de exhibicionismo y entiendo que han hecho todo correctamente para estar en el marco de la ley y sin molestar ni ofender a quienes no adhieren a esta práctica naturista.

El espacio destinado es insignificante al lado de los kilómetros y kilómetros de playa existentes y está muy alejada de cualquier centro urbano o playa de concurrencia masiva, así que creo que nadie podría alegar que está siendo molestado.

No recomiendo que visite la playa quien sea novato en el tema, probablemente se sienta intimidado por los curiosos ya que, por la forma de la playa, no tiene barreras naturales como si ocurre con otras playas de este tipo.

Publico pocas fotos de la playa en sí, por una cuestión obvia de preservar la intimidad de las personas. Como verán, además de viento, el día fue desmejorando con el pasar de las horas.

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