¡Las pitons!

Santa Lucía fue el último destino de mi viaje por el Caribe Sur, antes de regresar a Miami.

Tomamos amarra en Castries y como siempre, el puerto estaba impecable y la salida del barco muy organizada.

Antes de llegar a Santa Lucía, nunca había escuchado hablar de este país, es muy pequeño, sólo 160.000 habitantes.

El idioma oficial es el inglés, aunque también se hablas francés y español. El huso horario también es UTC-4.

Santa Lucía se independizó del Reino Unido en 1979 y ahora forma parte del Commonwealth.

Me llamó mucho la atención el diseño de la bandera de Santa Lucía, es muy moderno y parece más el logo de una corporación, antes que la bandera de un país.

La forma de gobierno es la monarquía constitucional y la moneda oficial el Dólar del Caribe Oriental.

Las Pitons son unas montañas ubicadas al sur de la isla y representan la postal típica de Santa Lucía. Son reserva ecológica y están declaradas patrimonio de la humanidad.

Adonde ir en Santa Lucía

Montañas Pitons

De este destino no llevaba mucha información, así que decidí tomar una de las excursiones que ofrecía el crucero.

Mi intención fue realizar una excursión llamada Soufriere and the Piton Falls, pero por razones de peligro de deslizamiento de tierra me la cambiaron por Soufriere and the Horaille Waterfall.

La duración fue de 4 horas y media y el costo 49 dólares por persona.

Me pasaron a buscar por el puerto con una van y en primer lugar hicimos un mini tour por Castries, luego seguimos por la costa oeste hacia el sur de la isla pasando por los pueblos de Anse la Raye y Canaries, hasta llegar a Soufriere.

El camino es muy sinuoso y hubo gente que se mareó mucho. Se realizan varias paradas para sacar fotos, hay un mirador con vista al puerto muy lindo y otro desde el que se disfrutan las Pitons.

En el camino a Soufriere se pasa por las plantaciones de banana, típicas del lugar.

Luego de pasar Soufriere se llega a la Horaille Waterfall, la entrada cuesta 2 dólares, pero ya estaba incluida en mi paseo.

Supuestamente presentaba cierta dificultad el camino hasta la cascada, pero la verdad que después de hacer los senderos de Trindade en Brasil, esto era un juego de niños.

Además de ser muy pequeño el tramo a recorrer, estaba en perfecto estado.

Había muchísima gente en el lugar y la verdad que me decepcionó un poco, fue demasiado viaje para demasiado poco.

Estuvimos unos pocos minutos y emprendimos el tortuoso camino sinuoso de vuelta.

En el camino, hicimos una parada en el restaurante Beacon, donde degustamos Rum Punch, jugo de Golden Apple, buñuelos de bacalao, pollo frito y banana frita.

Todo muy sabroso y con una hermosa vista para sacar fotos.

Finalmente el micro nos dejó en Place Carenage, que es una galería Duty Free al lado del puerto.

Choc Bay

Como eran las 14.30 y el barco salía 17.30, decidí tomar un taxi que me llevó a Choc Bay por 5 dólares por persona por tramo.

Arreglé con el taxista el horario para que fuese a buscar. El taxista sugirió ir a Rodney Bay, pero como era muy lejos no quise correr el riesgo de no llegar a tiempo al puerto.

Al llegar a Choc Bay, pasé por un bar donde degusté una deliciosa cerveza “Piton”, clásica del lugar.

Ahí conocí al dueño del bar, un inglés genial, extremadamente amable y servicial. Uno de esos personajes que se encuentran cada tanto.

Cuando llegué estaba un poco preocupado, porque no recordaba bien el horario de salida del barco y ya había arreglado con el taxista que además ya se había ido.

Cuando el inglés me vio, me dijo: “relax” y llamó al puerto, confirmó el horario y llamó al taxista.

La verdad un tipo bárbaro, me hizo sentir muy cómodo y agradecido.

Disfruté el resto de la tarde en la playa, donde casualmente encontré a varios huéspedes del crucero.

Como eran alemanes y norteamericanos me brindaron esa habitual calidez que se limita al nulo cruce de palabras.

Sin embargo, mientras estaba en el agua creí ver una pareja bailando Tango. Pensé que estaba loco, ¡pero no! Estaban bailando Tango en la playa. Me acerqué para hablarles y era una simpatiquísima pareja de dinamarqueses, de edad más que madura que me contaron que estaban estudiando Tango en una academia allá en Dinamarca.

Yo les dije que era de la tierra del Tango y me contaron que al final del curso, se iban todos los alumnos para Buenos Aires, para bailar en una milonga.

El taxista cumplió en llegar a horario y nos llevó hasta Place Carenage. Apenas bajo del taxi comenzó un desfile muy simpático, con militares, policía, estudiantes y hasta una banda tocando, llegué en el instante exacto en el que comenzaba.

Luego del desfile tomé el ómnibus que me llevó de vuelta al barco.

Nuevamente fui de los últimos en subir al crucero, detrás de mi subieron algunos miembros de la tripulación ¡y zarpamos!

DETALLES DEL VIAJE
Ciudad Castries, Distrito de Castries, Santa Lucia
Transporte y hospedaje Crucero Norwegian Pearl de Norwegian Cruise
Fecha del viaje Noviembre de 2007
Duración 1 día

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