Decidí viajar a Ushuaia con el crédito que me tuvo que otorgar la compañía aérea Aerolíneas Argentinas, por el pésimo servicio que me dieron en el vuelo que realicé a Miami en Octubre de 2007.

Ushuaia es una ciudad muy particular, es la capital de la recientemente creada provincia de Tierra del Fuego (antes era un territorio nacional), está ubicada en el canal de Beagle y es la más austral del mundo.

Es la ciudad más cercana a la Antártida y como le gusta decir a quienes viven allí, todo es “del fin del mundo”.

Debo decir que la expectativa que tenía de la ciudad se vio opacada por una realidad un poco diferente a lo esperado. El lugar presenta una belleza natural incomparable, pero la ciudad en sí no ha sido construida en armonía con la naturaleza, ni mucho menos.

Encontré a la ciudad bastante desprolija y algo sucia. Siendo una ciudad pequeña y turística esperaba encontrarla mucho más cuidada en sus detalles. Yendo caminando por la ciudad podés encontrarte con veredas de todo tipo, todas diferentes, sin un estándar. De pronto la vereda puede terminar, invitándonos a poner nuestros piecitos en el barro fueguino, para, un poco más adelante, volver a continuar en una nueva vereda.

Parte de la suciedad del espacio público imagino que está relacionada con el continuo accionar del viento arrastrando tierra. Lo que no me pude explicar es como había restos de piedra en veredas y calles.

Durante los 13 días que estuve, sólo una vez vi un barrendero limpiando una calle (y tampoco le ponía mucho empeño), lo que me recordó inmediatamente el contraste con Curitiba, donde había un verdadero ejército de trabajadores limpiando día y noche.

Al margen de los típicos lugares turísticos a visitar (que indicaré más abajo), me gustaría realizar algunos comentarios sobre la realidad política y social que me tocó ver, ya que varias cosas me sorprendieron bastante.

Una de ellas es que peligra la paz social de la ciudad. Durante el corto período en el que estuve, vi una cantidad de marchas, paros y piquetes que realmente me sorprendieron.

Desde hacía semanas no se estaban dando clases en la escuela por un paro docente, vi una marcha de autoconvocados pidiendo que les regalen tierras y otra de empleados municipales pidiendo aumento salarial. Ahora, lo mejor fue un día que tenía la intención de visitar Tolhuin (una ciudad cercana) y los mismos maestros que NO daban clases estaban quemando cubiertas ¡y cortando la ruta!, la única ruta de acceso de la ciudad.

Así que quedé rehén de estos señores, hasta que se les dio la gana de liberarme el paso y poder seguir. Realmente lamentable todo esto, máxime considerando que los mejores sueldos del país se encuentran en la Patagonia y el turismo es un ingreso fundamental para la ciudad.

Si un turista quiere ir a visitar la zona y un sindicalista le corta la ruta, el turista no vuelve más. A pesar de su inmensa belleza, la ciudad ya resulta bastante hostil con su clima, como para además agregarle la hostilidad sindical.

Un grave problema que tiene la ciudad de Ushuaia es la crisis habitacional. Es decir, pocas viviendas para muchas gente, o mucha gente para pocas viviendas, como quieran verlo.

Este problema motivó un fuerte incremento del valor de las propiedades de Ushuaia, haciendo cada vez más difícil el acceso a las mismas. Para empeorar las cosas, la ciudad está encerrada por barreras naturales y no tiene más espacio para expandirse.

La frutilla que remata la situación es realmente escalofriante: hace unos años, algunos políticos inescrupulosos (¡de esos nunca faltan en ningún país del mundo!) les pagaron los pasajes a ciudadanos del conurbano bonaerense que vivían en villas de emergencia (como el tristemente famoso “Fuerte Apache”) para que se instalen en Ushuaia, prometiéndoles el oro y el moro. Todo esto a cambio de simplemente “un voto” (uno por elección, claro).

Lo más impactante de esta situación es que esta “genial” movida de ingeniería social llevó aparejada la delincuencia a una ciudad que era totalmente sana. Es decir, degradaron deliberadamente la calidad de vida de los habitantes de la ciudad a cambio del mezquino desarrollo personal de unos pocos políticos.

El elemento final de este cuadro terrible es que como hay crisis habitacional esta gente usurpó terrenos fiscales y ahora forman otro grupo de protesta que reclama que se le regalen los terrenos.

El reclamo de los antiguos pobladores para que esta gente se vaya fue contrarrestado por quienes enarbolan los derechos humanos de los nuevos habitantes, señalando que tienen libertad para moverse libremente por Argentina, porque es un derecho constitucional.

Efectivamente, es un derecho constitucional moverse libremente por el territorio, lo que no les da derecho a violar la ley al usurpar terrenos públicos o instalar la delincuencia en la ciudad.

Conocí muchos casos de negligencia y estupidez política, pero creo que no es fácil encontrar otro como este.

Ushuaia, ¿Qué hacer?

Calle San Martín

Es la calle principal de la ciudad y se pueden encontrar comercios de todo tipo sobre ella.
Me llamaron la atención los de indumentaria específica para zonas muy frías como Ushuaia.

Como era de esperarse los pobladores de la zona utilizan alta tecnología en sus ropas, para soportar placenteramente el clima hostil. Es curioso cómo a diferencia de Bariloche, donde predominan los tejidos con ciervitos y ropas más tradicionales, en Ushuaia utilizan ropa de la más alta tecnología.

Aprendí que el mejor modo de vestirse para tolerar el frío es por capas sucesivas de ropas y con diferentes características. Un esquema típico sería utilizar ropa interior térmica (muy fina), luego un polar wind block o micro polar para generar calor y sobre éste una campera wind stopper para bloquear el paso del viento.

Como verán la terminología es altamente técnica y hay que poner toda nuestra habilidad para comprender la amplia gama de opciones que se ofrece.

Recorrí algunos lugares extremadamente hermosos, como por ejemplo:

Parque Nacional Tierra del Fuego

Yendo por la ruta 3 hacia el oeste de Ushuaia, encontraremos el parque. El mismo fue creado en los años 60 y presenta frondosa vegetación (se podrán ver lengas, coihue, etc.) y turbales (proceso mediante el cual la vegetación se transforma en carbón mineral, avanzando por ejemplo sobre lagos, cercándolos cada vez más hasta que desaparecen).

Uno de los primeros puntos turísticos que encontramos es el “tren del fin del mundo” en el que se puede hacer un paseo, que yo no hice.

Más hacia el oeste, se encuentra el Lago Roca, donde hice una parada. Además de lo bello del lugar me crucé con muchos conejos dando vueltas libremente.

En la costa sur en el extremo final de la ruta nacional 3, se encuentra la Bahía Lapataia. Lugar que tiene un pequeño camino de madera, con barandas, perfectamente bien realizado para que los visitantes no dañen la naturaleza.

Por la zona vi una castorera que realmente me dejó impactado. La castorera es el fruto del trabajo de los castores, quienes desvían los ríos mientras construyen los diques. Los mismos son extremadamente rígidos, realmente es increíble el trabajo que hacen estos bichos.

Como dato de color, les diré que los castores no son originarios de la zona. Se llevaron en la década de 1940 con la idea de que se reproduzcan, para así crear una industria vendiendo su piel.

Como no podía ser de otro modo, hablando del gobierno del general Perón, la cosa no salió según lo planeado. La industria nunca surgió, los castores se reprodujeron hasta convertirse en plaga (ya que no hay predadores naturales) y generaron un gran daño al ecosistema, por lo que el gobierno paga por su matanza.

Estos bichos destruyen tanto árboles viejos como jóvenes, modifican el curso de los ríos e inundan zonas que anteriormente no estaban inundadas, perjudican el desarrollo de las truchas, etc.

La Laguna Negra es un paseo que se realiza caminando, el recorrido es circular y cuando pasé la laguna estaba congelada. Este es un ejemplo de cómo los turbales van avanzando cerrando la laguna, hasta que un día desaparecerá.

Antiguo Presidio de Ushuaia (actual Museo Marítimo)

Es un lugar muy particular e interesante para visitar que seguramente quedará en mi retina por muchos años.

A fines del siglo XIX se dispuso la creación del presidio, que originalmente estaba en la Isla de los Estados, pero en 1904 fue trasladado a Ushuaia por razones humanitarias, ya que las condiciones de vida eran muy duras en la primera isla.

Imagino que las condiciones en Ushuaia no serían muchísimo mejores. El lugar cuenta con 5 pabellones dispuestos en forma de rayos y que confluyen a un hall central.

Uno de los pabellones fue conservado tal cual era utilizado por los presidiarios. Les aseguro que estar ahí, con la temperatura bajo cero que hacía, la soledad y el silencio del momento en que lo visité, me transportó en el tiempo.

Me puse a pensar en lo duro de la vida de esas ánimas perdidas en los confines del mundo. La sensación de angustia que sentirían los presidiarios ahí debía ser aterradora. Por eso, inmediatamente me pregunté por qué demonios habrán desactivado la cárcel, ya que era un lugar más que adecuado para criminales peligrosos, como los que en aquella y ésta época tenemos.

Los presos que iban a ésta cárcel no solo eran de los peligrosos, como el caso del “petiso orejudo”, uno de los primeros asesinos en serie de la Argentina, sino que también hubo casos políticos, como el del anarquista Simón Radowitzky, quien asesinó al jefe de la policía Ramón Falcón en 1909. También se alojaron algunos presos comunes y hasta hubo sobrepoblación de presos. Se cree incluso que Carlos Gardel estuvo en esta cárcel antes de ser el conocido cantante que fue.

En el museo se pueden ver algunas fotos que nos retratan lo duro de la vida en aquel lugar y como realizaban trabajos en el actual Parque Nacional, adonde eran trasladados por un tren que está en la parte exterior de la prisión.

En uno de los pabellones se pueden ver muñecos que muestran a los presos en sus celdas, ambientando las mismas lo más fielmente posible.

Finalmente, se puede visitar el Museo Marítimo de Ushuaia, un lugar muy interesante para quienes gustamos de la navegación a vela. Allí se pueden ver modelos a escala, de barcos de todo tipo, muy bien realizados. Además de cartas marinas y abundante material fotográfico de distintas expediciones que se realizaron a la zona o a la Antártida a lo largo de los años.

Es apasionante viajar en el tiempo con esas fotografías e intentar imaginar los móviles que podían tener estas personas para realizar viajes tan duros, sin tecnología, sin GPS, sin comunicación radial, sin ropa térmica. A pesar de todos estos faltantes, muchos fueron los exploradores que con sus grupos de trabajo y un enorme coraje recorrieron la zona.
Uno de estos viajes fue el realizado por el joven capitán Fitz Roy, quien llevó al también joven Charles Darwin en el famoso barco HMS Beagle, que le da nombre al canal.

En el museo también se pueden ver diversos adminículos de uso náutico, muy interesante. El costo de la entrada fue de 20 pesos argentinos, unos 6.5 dólares.

Paseo en barco por el canal del Beagle

Realicé un paseo en barco, saliendo del puerto comercial de Ushuaia. En la calle Maipú y Roca encontrarás varios puestitos, con variada oferta de paseos en barco.

El paseo que tomé costó unos 40 dólares, duró unas 3 horas y lo recomiendo plenamente.
Salimos en un crucerito con capacidad para unas 10/15 personas, aunque éramos solamente 4.

Para quien como yo está acostumbrado a navegar en el Estuario del Río de la Plata, resulta muy curiosa la profundidad del canal de Beagle que promedió los 50 metros durante el viaje. En el Río de la Plata, no es extraño ver barcos de 1.60 mts. de calado varados por falta de agua.

Luego de unos minutos de viaje, mientras tomábamos café y veíamos algunos libros con fotos de la fauna y antiguos aborígenes de la región, llegamos a la Isla de los Lobos, curiosamente llena de lobos de mar. Nunca había visto una colonia tan grande, muchos estaban en la isla y otros nadando alrededor del barco.

Sin descender seguimos viaje hasta la siguiente isla, esta vez plagada de cormoranes, unos simpáticos bichos de la zona.
Más adelante llegamos los Islotes Les Eclaireurs, donde se encuentra el famosísimo Faro Les Eclaireurs, postal inevitable de Ushuaia.

Finalmente, fuimos a la Isla Bridges, lugar donde antiguamente habitaba una tribu de yámanas, aborígenes nómades de la región.

En esta isla descendimos para ver los restos de una vivienda. Es increíble cómo vivían semidesnudos en esas condiciones tan extremas. Las precarias viviendas tenían a su alrededor restos de conchas marinas, formando una verdadera pared que ayuda a protegerlos del viento.

Glaciar Martial

En Ushuaia hay un glaciar, me sorprendió saberlo porque no tenía ni idea de ello.
Hay una aerosilla que supuestamente te lleva a verlo, pero lamentablemente cuando fui estaba en etapa de mantenimiento, así que tuve que subir a pie.

El paseo es muy agradable. Caminando sobre la nieve (congelada en este caso) se atraviesan algunos ríos que en algunas partes también están cubiertos de nieve. Una vez que se llega a la base del glaciar, se aprecia una vista muy linda de la ciudad de Ushuaia, el aeropuerto y el canal de Beagle.

Este lugar tiene una pista de ski, donde se puede practicar el deporte. Algunos dementes se divierten caminando sobre el glaciar y jugando en sus grietas.

Cerro Castor

Saliendo de Ushuaia (y si ningún piquete te lo impide) podrás tomar la ruta 3 hacia el Este. El camino no está en óptimas condiciones, pero el paisaje es majestuoso.

Luego de andar unos minutos se llega al Cerro Castor. Este es “el” lugar para esquiar en Ushuaia, pero lamentablemente también estaba cerrado cuando fui ya que la temporada comienza a mediados de Junio, luego de las primeras nevadas.

Una semana antes de mi viaje había nevado, pero luego esta nieve se convirtió en hielo por el frío y durante mi estadía no volvió a nevar nunca.

Paso Garibaldi

Continuando por la ruta 3, el camino se torna sinuoso y en cierto punto llegamos al mirador Paso Garibaldi. Lugar fantástico, desde donde se puede ver el Lago Escondido y el Lago Fagnano.

Lago Escondido

Un poco más adelante en el camino hacia Tolhuin, se deberá realizar una curva a la izquierda, tomar un pequeño camino de ripio, paralelo a la ruta que nos conducirá a la Hostería Petrel, ubicada a orillas del Lago Escondido.

Indudablemente es uno de los lugares más bellos y mágicos que he conocido en mi vida. Resulta difícil transmitir el encanto del lugar, es realmente espléndido. Espero que las fotos transmitan, al menos en cierta medida, lo que sentí yo.

Tolhuin

Más adelante en la ruta, llegaremos a un pueblo llamado Tolhuin y el lago Fagnano.
Lamentablemente, no pude recorrer mucho del lugar, porque el hermoso piquete que me impidió salir a tiempo de la ciudad hizo que llegara muy tarde, ya casi sin luz solar.

La playa del lago no me agradó mucho (no me agradó nada en realidad), porque está llena de piedras y no resulta muy linda. Como dije, no pude conocer nada de la ciudad, salvo la famosa panadería “La Unión”, un lugar muy pintoresco, plagado de fotos del dueño posando junto a artistas de los más variados géneros de Argentina.

Clima

Definitivamente el mayor error que cometí en mi viaje fue la elección del período del año en el que lo hice.

En junio no hay nieve todavía, los centros de ski están cerrados y muchos puntos turísticos no se encuentran habilitados.

Según me dicen, la mejor época (y temporada alta del turismo) es el verano. Y si el deseo es ir a esquiar, agosto parece un buen mes, ya que el clima no presenta la inestabilidad de junio y ya se contará con una interesante capa de nieve asentada.

Es curioso como los días se acortan significativamente en junio, cada día era mas corto que el anterior. A las 10 de la mañana todavía era de noche y a las 5 de la tarde ya oscurecía.

Además el sol nunca llega a subir plenamente, queda siempre en un ángulo agudo respecto al horizonte, moviéndose de este a oeste hasta desaparecer detrás de la cordillera.

Quien vive en estos lugares debe tener un gran temple, porque el clima hostil y la falta de rayos solares pueden generar un efecto depresivo, desestimulando el salir de casa e interactuar con otros individuos. Al menos es la impresión que me llevo ya que nunca hubo un día de sol radiante, con colores vivos. Había sol, pero iluminaba como en una penumbra.

Lo peor

Lo peor fue la época del año en la que fui. La ciudad me pareció demasiado sucia y desordenada.

Los conflictos gremiales me generaron más tensión que si me quedaba en Buenos Aires, con sus 20 millones de habitantes y todo :)

Lo que no podés dejar de hacer

Hay lugares de inmensa belleza que no pueden dejar de ser visitados, como el Parque Nacional Tierra del Fuego, el Glaciar Martial, el Lago Escondido, ¡un lugar increíble! y un paseo por el canal de Beagle.

DETALLES DEL VIAJE
Ciudad Ushuaia, Provincia de Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Argentina
Transporte Aerolíneas Argentina (desde y hacia Buenos Aires)
Fecha del viaje Junio de 2008
Duración 14 días
Hospedaje Casa de un gran amigo :)

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